Subido en una silla, Ernesto Padilla habla en las fiestas del Carmen en la plaza de Famaillá. Es julio de 1912 o de 1913. El político que ya había sido legislador, se aprestaba a gobernar la provincia (período 1913-1917) y sería después diputado nacional, ministro de la Nación y hasta intendente de Buenos Aires, tenía el don de la palabra sensata y la “preocupación sincera de bien público”, como señala Guillermo Orce Remis en “Seis destinos y otros rostros”.

Ya sus compañeros de secundaria habían visto sus dotes y así se publicó en un diario tucumano, La Unión, del 27/02/1891, donde decían que era un líder entre sus compañeros, y que “ha revelado las nobles tendencias de los seres que parecen nacidos para la defensa de los intereses comunes y, niño aún, lo hemos oído, sorprendidos, en peroratas políticas en que ha puesto de manifiesto su espíritu observador, expresando con palabra correcta y fogosa los más elevados conceptos con aplicación a la política y la sociabilidad”.

Recuerdos fotográficos: el tucumano Ernesto Padilla, “gobernador ad honorem” de Jujuy

Según “Observator” en Caras y Caretas (10/04/1920) sabía escuchar como diputado nacional y se advertía en él “una conciencia y una inteligencia, no obstante la travesura que le asoma a los ojos”. Decía que hablaba poco pero que la distinción de su oratoria y la ponderación de su criterio le generaban éxito en sus discursos.

Sus palabras tuvieron más de una vez reflejo en la prensa nacional, como el discurso en defensa del interior y del campesino que realizó el 26 mayo de 1913 en Salta, en conmemoración del centenario de la batalla de Salta.

Recuerdos fotográficos: Ernesto Padilla y el monumento a los héroes de la Independencia

Más información en textos de Carlos Páez de la Torre (h): “Un diario profetiza” (LA GACETA, 23/10/2002); “Defensa del interior” (21/05/1996) y “Grandes tucumanos” (12/05/2001) .